jueves, 21 de abril de 2016

El freno de mano de la productividad.


México requiere matricular una gran plantilla de ingenieros y técnicos para acelerar los procesos productivos e industriales; sin embargo el modelo educativo del país está siendo rebasado por una práctica insalubre que es “la corrupción en la planta docente y directiva”, quienes por 200, 300 y hasta 500 pesos acuerdan con los alumnos este tipo de soluciones para aprobar exámenes.


Sí, otra vez la corrupción; es el caso del Tecnológico Nacional de México.

Me impresiona que sean los mismos profesores de matemáticas los causantes del propio deterioro de sus ingresos, ya que es de la misma productividad donde se estiman los aumentos a los salarios de los trabajadores. Es decir, un profesor de matemáticas que no está enviando al campo laboral a alumnos capacitados está frenando sus propios incrementos salariales, ya que no están siendo productivos los egresados que llegan al campo laboral por la falta de preparación, y por lo tanto llevan al fracaso al país.

Es preocupante que las instituciones de nivel medio superior y superior, no sólo el Tecnológico Nacional, también otras instituciones públicas como el IPN (sin mencionar a todas) permitan la labor de profesores deshonestos que a largo plazo al país le están multiplicando problemas como los bajos salarios, la poca productividad, y la corrupción que no le deja más que grandes pérdidas a todos los sectores del país, inclusive podría ser un factor de disminución del poder adquisitivo de los trabajadores.

El país requiere mejorar la productividad de sus trabajadores; pero esta no es dada por un papel de acreditación de escolaridad, es dada diréctamente por las capacidades devenidas de una educación efectiva. Se estima que la corrupción en el país cuesta del 4 al 9% del PIB nacional estos datos de acuerdo a la COPARMEX.

No es cuestión de patogenicidad es cuestión de conveniencia.

Nuestros docentes deben entender que hay que mostrar a los alumnos caminos tangenciales al de la corrupción, esto derivaría en menos pérdidas económicas; es decir el país estaría creciendo a tasas del 6 o 7 % como China; por tanto el cálculo salarial por mayor productividad siempre es más alto; el atractivo para inversión nacional y extranjera sería envidiable para otros países.

Además los mismos docentes se verían beneficiados por una mejor calidad de vida al gozar de productos y servicios de mejor calidad, a mejores precios y con una mejor capacidad adquisitiva, rodeados de los mismos alumnos que envían al campo laboral.

La planta docente del país tiene la gran responsabilidad de no cometer errores a la hora de matricular alumnos, y esa responsabilidad traerá más beneficios que 500 pesos cada semestre de examenes finales y menos estudiantes reprobados para la escuela y para la vida.






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