jueves, 14 de enero de 2010

Altercado en embajada

Ciudadanos haitianos increparon al ministro consejero, cuando este solicitó el desalojo de la embajada.

Una de ellas criticaba la burocracia y el ineficiente uso de los recursos con la que se manejaba la embajada, señalando a Moise Dorcé Miosë Barce, mientras aún había voluntarios en las instalaciones empaquetando la ayuda en cajas. Seguido de eso, una ciudadana colombiana se negó a salir del lugar pese a las insistencias del encargado, alegaba que como latinoamericana no descansaría hasta haber completado la ayuda que ofreció.

Todo fue caos, gritos y desorden en aquél lugar hasta que decidieron permitir continuar con las labores de empaquetamiento de alimentos medicinas y ropa.
Alrededor de las 12 de la noche que abandonamos las instalaciones, aún seguían llegando víveres para los damnificados.

Lo que a algunos nos causó consternación fueron los casos de medicamentos, alimentos, y ropa en malas condiciones que llegaba al lugar, y además las pequeñas cantidades que llegaron pese que a México se le conoce como un país que responde ante los llamados a la solidaridad.

Otro de los problemas que se presentó, fue que los ciudadanos haitianos radicados en México están completamente incomunicados, y sin saber como se encuentra su familia en aquél país caribeño, aunado a esto no hay vuelos a esa nación, únicamente los de rescate y envío de ayuda.

Aún se necesitan alimentos para los 3 millones de damnificados, es decir la tercera parte de los 9 millones de habitantes.

Me quedo con esta frase del presidente René García Préval:

"Una vez que se agote esta primera ola de compasión humanitaria, seremos abandonados como siempre, verdaderamente solos, para enfrentar catástrofes nuevas y reiniciar, como si fuera un ritual, los mismos ejercicios de movilización"

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