jueves, 11 de junio de 2009

La formación del Estado Mexicano hacia el bicentenario de la independencia.

Han pasado ya casi doscientos años desde la guerra de independencia en nuestro país y aún tenemos la incertidumbre sobre la estabilidad de la conformación política de nuestro Estado, pero haciendo un análisis retrospectivo, podemos darnos cuenta de que nos encontramos, si no en las óptimas condiciones sociales para que se ejerza la plenitud y su grandeza, si en las condiciones mínimas que a continuación puntualizaremos:

La lucha casi parricida entre españoles y criollos por la disparidad entre la vida económica y política que siempre favorecía a los europeos y ponía en desventaja a todas las clases americanas.

Esta guerra finalmente se inclinó a favor de los americanos, por los conflictos que azotaban a Europa, reconfigurándose todo el sistema social, económico, militar y político.

El primer ejercito de México bajo el mando de Agustín de Iturbide, fue durante los primeros momentos de nuestro país independiente el pilar del sistema como organización, sin embargo la posición ganada por este comenzó a verse diluida por la clase política, quienes pedían no centralizar este poder arrebatado a los extranjeros, en cambio, esta clase civil quiso un federalismo, confrontando nuevamente de forma fratricida en la lucha por el poder entre la clase militar y la civil.

Todavía recuerdo al honorable ejército mexicano cuando acudía al rescate de la población en caso de los desastres naturales, hoy las cosas son distintas, en la prensa leo a Ciro Gómez Leiva pensar en la idea de que cuando menos 200 de ellos han desertado (soldados de élite) para enrolarse en las filas de la delincuencia organizada.

¿Por qué?

Durante la transición de México de una Colonia a una nación independiente, este ejército comenzó a acotarse a las leyes y a adoptar la causa republicana pese a la tentación de convertirse al apoyo de la monarquía en 2 ocasiones.

Hoy a pesar de la alternancia en el poder, no ha habido la estabilidad política necesaria para convencer al ejército de que la ciudadanía tiene el control sobre la situación, lo que hace de este impaciente y que comience a criticar todo el sistema en el que estamos envueltos, aludiendo a la falta de respeto a la legalidad por parte de los actores políticos y en primera instancia al presidente de la república, quien ha declarado una guerra contra un enemigo que no podemos definir, hoy menos que antes y claro sin las aprobaciones legales correspondientes.

Y bien, trasladándonos al Porfiriato, época que en la que se solidifica el trabajo de gran parte de los actores políticos alrededor de la imagen cuasi-omnipotente, no tiránica si despótica y dictatorial que durante 30 años supo mantener en cause a la que podría llamarse primer forma de Estado en nuestro país (donde la guardia civil, iglesia, clases medias, caciques y burocracia actuaban en armonía) pero olvidó 2 cosas que ningún país tiene que soslayar una clase social baja sin educación, la cual por no tener conocimiento de su posición como ciudadanía participante, era explotada y esclavizada, y por otro lado la clase media ciudadana a la que no se le permitía espacio en la toma de decisiones del destino de esta nación, dado que sólo una persona detentaba tal posibilidad, debido a la sujeción teórica positivista y hobsiana que justificaba tal acto, en pocas palabras Porfirio Díaz, era el avatar del leviatán.

El periodo de Díaz, termina cuando la senectud lo alcanza y el poder del Estado debe ser transmitido a otra persona, comienza el conflicto, se rompen las redes clientelares y finalmente la explosividad con la que los actores políticos inconformes por la vuelta a la cerrazón, reaccionaron.

En 2009 las cosas son realmente distintas, las posibilidades ciudadanas de detentar el poder son muy grandes, pero la lucha por el poder y el ejercicio de la responsabilidad de la nación se dan entre 2 nuevos actores: la sociedad civil organizada y harta de la incompetencia de la clase política gobernante, Robert Dahl describiría como la poliarquía al siguiente paso de esta confrontación que sería la concordia, la participación, la verdadera competencia electoral.

El la segunda formación de nuestro Estado mexicano, no fue sino hasta después de la constitución de 1917, porque durante la Revolución, en lo que menos se confiaba era en la legalidad, pese a los grandes esfuerzos parlamentarios que se hicieron en esta época, la centralidad del poder no existió tras la ausencia del General Díaz, fue sólo hasta el Maximato, donde el General Calles y con la muerte del Presidente Obregón, vuelve la centralidad del poder a manos de otra representación del Estado, pero además la centralidad logra un nuevo cauce institucional nunca antes visto, la acapara el PNR, PRM hoy PRI.

Los problemas internos y externos nunca desaparecieron, sin embargo la solidez del segundo Estado fue a tal grado que algunos catedráticos de la universidad se atreven a decir que duró poco más de 30 años desde 1929 hasta finales de los 60’as, pero es en estos momentos que el ejército nuevamente vuelve a los cuarteles para dar paso por segunda ocasión al gobierno Civil, dejando tras de si la estela de rebeliones militares, golpes de Estado y pulverización de toda la clase política que había dejado la Revolución, puesto que la mejor manera que encontró el país fue a través de una figura no personalista del poder, pudiendo así resolver el problema de la transición del poder a través de los nuevos valores democráticos.

Ahora las cosas son distintas no hay un solo partido que pueda ser capaz de representar a todo el gran espectro social e ideológico que existe en nuestro país, algunos exacerbados otros mimetizados, pero no solo eso como también lo decía, la sociedad civil organizada que no se siente identificada con ninguna corriente ideológica y finalmente los poderes fácticos, empresariales políticos que no están en el poder pero se ve su actuar y su influencia, con intervenciones en los medios de comunicación.

El final del segundo Estado no ha terminado hasta la fecha, puesto que se piensa que no hemos hecho un cambio institucional tangible, seguimos con las mismas reglas, tanto fácticas como institucionales, continúan las deudas históricas con los sectores que quedan fuera del régimen que se hicieron sentir en el 68 en el 72, en el 88, 94, 2000 y que en el 2006 comenzaron a desencantarse con la democracia, por eso pudo haber ganado la oposición, el electorado quiere sacar al PAN de los pinos, ya sea con el PRI en este 2009 o con el PRD, pero esto es por efecto de la poca movilidad social dentro de la clase política, pero a su vez movimientos que desalientan el voto.

La conformación del 3er Estado esta en marcha, hace falta la construcción ciudadana, mayor participación, más interés por la clase política en acercar a las personas a que participen, y por otro lado poner contrapesos a la clase económica o a los poderes fácticos quienes ven en el desinterés ciudadano la oportunidad para continuar extendiendo la brecha de fuerzas, que en equilibrio, se pueden mantener en orden.

Podemos señalar que la renuencia a dejar entrar a nuevos actores políticos desencadena la fricción entre facciones, es decir oficialismo que no reconoce oposición esta destinado al conflicto, en estos momentos no puedo observar al 3er Estado, ("Estado Fallido" como dijera el ex zar antidrogas Barry McCaffrey) , aquel que centraliza el monopolio de la fuerza, aquel que pudiera mantener integro el territorio frente a las invasiones o aquel que de identidad al grupo de personas con intereses comunes.
Si queremos mantener la viabilidad de este Estado, debemos buscar la identidad en algo más allá que la religión, ya no somos el 80% de los mexicanos de la misma fe, no tenemos las mismas corrientes ideológicas, la disparidad entre la educación de un mexicano de Chihuahua y el DF son enormes, así como la solvencia económica de un habitante de Santa Fe y uno de Iztapalapa. Dos terceras partes de la población no eligieron, ni quiere al presidente como su representante.

Díaz fue el presidente, indiscutido durante 30 años, el PRI era el partido oficial durante más de 30 años( fundación civil 1946-1970 Crisis ), pienso que cuando menos el 3er Estado mexicano tiene que ser la fuerza de unidad nacional que se necesita, no como dogma si no como aspiración a mejorar todo el sistema político, que finalmente es el mecanismo que activa las fuerzas del progreso, raro es ver en nuestro país actitudes de cincinato o consuladas que buena falta hacen en una República.

Hoy los actores identificados de este sistema político son, los grandes capitales mexicanos que tienen conflicto con los extranjeros los cuales ya están inmersos hasta en lo más profundo del Golfo; el gobierno actual del ejecutivo en manos del PAN y su estructura burocrática poco crítica y propositiva; la oposición del PRI, la del PRD y ambos con su propia oposición; la sociedad civil que ha hecho intentos en varias ocasiones de ingresar a la escena política formando diversos tipos de institutos políticos, de los llamados partidos pequeños; las organizaciones sindicales como el SENTE, que pueden apoyar a un partido u otro, dependiendo quién le garantice la permanencia de sus intereses; las iglesias tanto católicas como cristianas que comienzan a darse golpes legales por todos lados; los grupos militares como el EZLN que quieran o no, han depuesto las armas y se están dedicando a la formación de nuevas formas de organización política autónoma, pero dentro del Estado Mexicano, aclaro, no son todos pero todos detentan el poder, ¿habrá quien pueda centralizar todas estos intereses en un interés nacional?, si ya no es una imagen encarnada en hombre ni una representación partidaria ¿qué sigue?.


México en el bicentenario

Translate

  © Blogger template 'Minimalist F' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP