A la opinión pública

Comunicadores

Amigos, Familiares y Colegas



Es un hecho: en Morelia, una ciudad por demás bella y cuyo olor por las mañanas a cantera húmeda y fresca es una experiencia seductora, la gente - su gente - nosotr@s, estamos al parecer acostumbrados ya... a un escenario inmerecido y sobre todo inaceptable.

La explosión de granadas, balaceras y enfrentamientos entre sicarios y cuerpos policíacos son parte de los atractivos turísticos, culturales y sociales de UNA GRAN CIUDAD, PARA UN GRAN PAÍS.


Hoy es más estridente el silencio imperante que los pronunciamientos de indignación y condena total a los atentados a una paz social. No hay llamados a la paz, la integración y organización social.

Los y las académic@s, polític@s, empresari@s, activistas, funcionari@s, comunicadores, artistas y tod@s aquellos que desde la lógica natural de sus posiciones político-sociales-administrativas-culturales y académicas tendrían la oportunidad y compromiso natural de levantar la voz, emiten un silencio fuerte y casi generalizado.

Las razones podrían ser muchas, validas y comprensibles: la propia seguridad, la no competencia a sus funciones, las agendas de sus instituciones, proyectos y carreras personales.

No hay instancias, universidades y servidores públicos o empresas que levanten la voz. No las hay.

En cambio, caos, helicópteros sobrevolando la ciudad, convoyes de agentes federales persiguiendo y, a su vez, en sentido contrario, convoyes de sicarios huyendo son hoy, junto con la bellaza arquitectónica de nuestra erguida Catedral, imponente Acueducto, precioso Jardín de Villalongín o Jardín de las Rosas, así como las siempre seductoras y cordiales Tarascas escenario turístico.

No sé ustedes, pero yo me niego el derecho a quedarme en silencio. A ver como Morelia, ciudad donde hasta hace año y medio podíamos caminar a cualquier hora y casi por cualquier punto se ha convertido en campo de batalla.

No tengo duda que mil variables y razones explican la actual situación, lo sé. Lo que me indigna es el silencio absoluto de quienes diseñan, influyen, modifican, impactan y generan políticas públicas, programas de gobierno; generan empleos, forman, educan o atienden personas.



No confundamos entre prudencia y cuidado al expresarnos con omisión total e indiferencia. Callarnos hoy nos podría

costar mucho mañana.

Rafael Escutia Garmendia
Proyectos Sociales, Universidad Latina de América, Morelia, Michoacán de Ocampo.

Entradas más populares de este blog

La rusofobia electoral en México