miércoles, 7 de enero de 2009

El Inicio: Un análisis dentro de una escena citadina

Antes que nada, agradecer a Solaris por la invitación, es un placer para mi hacerlo.


Ahora bien ¿Qué aportación sería apropiada para este momento que vivimos?
No me gusta tocar temas comunes, debido a la amplia exposición que hay en los medios, siendo así tocaré un tema de gusto personal.

El día de ayer me encontraba realizando un cotidiano viaje por el metro de la ciudad, observando un raro día en el cual no había la acostumbrada saturación que vivimos, tal vez será porque era el último día de vacaciones de invierno (detesto llamarlas navideñas).

Me sirvió para analizar de una forma detenida, sin distraer del todo mi lectura, a las personas que día a día lo usan; por increíble que parezca, aunque seamos más de 24 millones de personas las que fluyen dentro del territorio de la capital del país, son actores que repiten un mismo papel y que describen muy bien la vida que nuestra nación (sí es que realmente podemos definirla en tal forma).

La pregunta que ahora se deben de formular es ¿Quiénes son esos personajes a los que me refiero?

Pues con base en las observaciones que he hecho durante un largo tiempo, y que el día de ayer llegaron a una temporal conclusión son estos:

  • El/La oficinista sin aspiraciones: Triste pero cierto, este personaje ataviado en vestuario formal, que cabizbajo toma el transporte resignado al atardecer; solo piensa en las deudas contraídas por los excesos cometidos que le ofreció la fantasía de pertenecer a una clase media, existente en la formalidad pero un fantasma en la realidad de las personas. Generalmente su edad oscila entre los 25 a los 50 años. Para cerrar esta definición, cabe mencionar que quienes entran dentro de esta categoría son los miembros de empresas y gobierno, indistintamente. Para aparentar viene siempre con audífonos 
  • La ama de casa: Acompañada sin duda alguna de sus hijos, la encontraremos con ropa sencilla, adecuada para las labores que realiza día a día. Sus preocupaciones son el aspecto alimenticio y moral, así como la telenovela de moda, o la revista de chismes de su preferencia. Es un personaje abundante dentro de las instalaciones del transporte público y siempre la veremos con una bolsa, ya sea del mandado o de mano. Un personaje hasta cierto punto inocente.
  • El obrero: Comparte algunas características del oficinista, como la resignación ante la que toma el transporte, y la preocupación por las deudas, a diferencia del oficinista, conoce bien su realidad, y ha perdido toda aspiración por una superación.
  • El estudiante: Personaje distraído, en lo general, vive absorto dentro de su propia vida; sus preocupaciones son de índole social, pocos relacionados con la escuela o la realidad en la cual se encuentra, no es una generalidad, pero muchos de los actores de este papel encajan dentro de esta descripción.
  • El vendedor del metro: Personaje clave, que ha agarrado fuerza de 10 años para acá, se encarga de dar color, aunque de una forma no apropiada. Se puede creer que aparte de este trabajo forma parte de la delincuencia, cosa que no podemos asegurar.
  • El mendigo: Varias presentaciones y colores caracterizan este personaje, ya sea niño, niña, señora, anciano, no importa, clásico no solo del metro sino de la ciudad misma, producto del desarrollo industrial mal planeado y de la ruptura y abandono de las tradiciones. Generalmente son explotados cruelmente por alguien que vive a costillas de lo que generan.
Con esto termino mi análisis. ¿En qué encaja con la temática de este blog?

Las personas antes mencionadas son parte de la población económicamente activa del país, son el motor que hecha a andarlo, quien alimenta al mismo, y que no es bien recompensado por su trabajo.

Si queremos encontrar una vertiente de solución para la crisis económica, debemos lograr que estos personajes cambien su descripción que he dado (claro, desde mi particular punto de vista), dándoles mayores oportunidades de desarrollo, crear un ambiente de seguridad, ya no hablemos solamente de control de la delincuencia, sino el hecho de cubrir las necesidades básicas del individuo, para lograr esa eficiencia necesaria para mejores resultados.

Por mi parte sería todo por este momento, me encantaría saber sus opiniones y sugerencias.
Deseándoles un feliz año, y que la crisis les pegue leve.


Armando.

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